Time Warner: siguiendo los pasos de un gigante

Por María Belén Elmiger y María Clara Güida / Julio 2009.

 

A lo largo de la historia de los Estados Unidos los medios de comunicación han sido fundamentalmente poseídos y operados por intereses comerciales privados. Desde 1950 en adelante, los medios norteamericanos han permanecido bajo el control de una gran diversidad de corporaciones, que se han involucrado en la producción y distribución de una amplia gama de servicios y productos de información y entretenimientos.

 

A partir de 1980, este proceso se ha acelerado como consecuencia del adelanto en materia tecnológica, la desregulación gubernamental y la apertura de nuevos mercados internacionales de medios, que han permitido diversas fusiones y consolidaciones en un negocio en el cual Time Warner logró afianzarse como un gigante global.

  1. ESTRUCTURA DE MEDIOS EN ESTADOS UNIDOS

2.1. ¿Quién es quién?

Actualmente, alrededor de una docena de corporaciones de gran renombre y presencia internacional se reparten la propiedad de los medios en Estados Unidos. Dichas empresas son: Time Warner; la “australiana” News Corporation[1], Viacom, The Walt Disney Company – ABC, General Electric – NBC, AT&T – Liberty Media – de origen norteamericano-; la japonesa Sony, TCI, la alemana Bertelsmann AG, la holandesa Philips, la británica Pearson PLC y, la franco-canadiense Vivendi – Seagram.

 

Los primeros seis conglomerados mencionados constituyen los más grandes consorcios en la disputa por un mercado de medios altamente concentrado y se caracterizan fundamentalmente por su estructura piramidal e integradora. Gracias a las numerosas fusiones que existen en sus haberes, la mayoría de estas empresas ha pasado de tener un oficio de base único o restringido a cierto tipo de actividades –elaboración o distribución- y de productos –como ser la producción fílmica, la musical o la gráfica- a constituir importantes centros de integración vertical y horizontal, que abarcan una cada vez más extensa gama de productos y marcas. Dentro de este grupo, encontramos a las “leading companies” (compañías líderes) de un mercado multiplataforma –que abarca desde la producción fílmica y televisiva hasta la producción gráfica, radial, musical, de portales en Internet y entretenimiento de todo tipo- las cuales son conocidas hoy en día como las “Big Four[2]: Time Warner; News Corporation, Viacom y, The Walt Disney Company – ABC.

 

Tabla N° 1: Oficios de base de las “Big Four

Empresa Oficio de Base Oficios Actuales
Time Warner  Nace en 1989 cuando Time Inc. (como gráfica y editorial nacida en 1918) compra Warner Communications (dedicada al negocio de la producción y distribución de films desde 1907). Líder mundial en medios y entretenimientos. Incluye:

  • servicios interactivos;
  • sitios Web;
  • tecnologías de Internet;
  • servicios comerciales electrónicos;
  • sistemas de videocable;
  • entretenimiento fílmico;
  • cadenas de TV;
  • parques temáticos;
  • música (sellos discográficos);
  • industria editorial (marketing directo, publicaciones de revistas y libros).

 

Sus principales marcas son: Warner Bros., New Line Cinema, Castle Rock Entertainment, CNN, HBO, America On Line, Time, People, Sports Illustrated, Fortune, entre otros.

News Corporation  Nace en 1980 como holding empresarial a partir de News Limited, de la mano de Rupert Murdoch. Sus productos abarcan:

  • entretenimiento fílmico;
  • productos televisivos;
  • programación de cable;
  • televisión satelital;
  • revistas y publicaciones;
  • periódicos y servicios de información;
  • libros y editoriales;
  • publicidad;
  • entretenimiento deportivo;
  • portales de Internet y contenidos on line.

 

Sus marcas más conocidas son: 20th Century Fox, Fox Broadcasting Company, Sky, New York Post, The Wall Street Journal, Dow Jones y MySpace.

Viacom Nace en 1912 como empresa dedicada a la producción fílmica, bajo el nombre de Famous Players Film Corp. Sus productos más importantes incluyen la producción cinematográfica y televisiva y una amplia diversidad en medios digitales. Sus marcas más relevantes son: Paramount Pictures Corp., MTV Networks y BET Networks.
The Walt Disney Co. – ABC Nace en 1951 cuando Walt Disney Productions (dedicada a la producción cinematográfica desde 1929 de la mano de Walter Elias Disney) compra American Broadcasting Company (fundada por Edward J. Noble en 1943 como cadena radial). Su producción abarca:

  • películas;
  • productos para TV;
  • música;
  • videos;
  • juegos y shopping on line;
  • eventos en vivo;
  • parques temáticos;
  • libros y revistas;
  • productos diversos: juguetes, ropa, accesorios, electrónica, artículos de decoración, artículos para el hogar, videojuegos, entre otros.

 

Sus marcas más conocidas son: Walt Disney Studios, Miramax Films, Disney.com, y Disneyland.

 

2.2. El camino de la regulación

El espectro radioeléctrico norteamericano es regulado por el Gobierno Federal desde 1927. Actualmente dicha responsabilidad regulatoria es compartida por dos organismos: la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)[3] y la Administración Nacional de Información y Telecomunicaciones (NTIA)[4].

 

Las primeras normativas más importantes en materia de telecomunicaciones[5] en Estados Unidos datan de 1927 y 1934, leyes cuya sanción respondió a la urgencia de brindarle un marco legal a las redes radiofónicas que habían comenzado a crearse a partir de 1919.

 

En 1927 el Congreso sancionó el Acta de Radio[6], que permitió la transferencia de la responsabilidad regulatoria en materia radial de la División de Radio del Departamento de Comercio a la recientemente creada Comisión Federal de Radio (FRC)[7]. Dicha Comisión, nacida en 1926, sería el órgano de gobierno encargado de regular las comunicaciones por radio de acuerdo a la necesidad, la conveniencia o el interés públicos. El mencionado organismo se mantuvo en vigencia hasta que, en 1934, la sanción de una nueva Acta de Telecomunicaciones dictaminó su sustitución por la FCC[8].

 

A pesar de que el Acta de Telecomunicaciones de 1934 no fue un documento novedoso -en tanto se estructuró a partir de la integración de dos estatutos legales de previa existencia: el Acta de Comercio Interestatal de 1887 y el Acta de Radio de 1927-, pero constituyó durante más de sesenta años el marco normativo en el que se ha basado la regulación de las telecomunicaciones en los Estados Unidos. Los principales objetivos establecidos por dicha ley fueron: asegurar el acceso sin discriminación a un sistema de comunicación eficiente a través de un precio accesible y razonable; garantizar el servicio universal y; fomentar la construcción de un único entorno legal (que abarcara la gran diversidad de documentos legales existentes en materia de telefonía, telegrafía y radiodifusión). Asimismo, una función clave de esta regulación fue la de establecer una clara separación jurisdiccional entre el gobierno federal y los gobiernos locales y estatales.

 

El documento ha sido enmendado en numerosas ocasiones, con el objetivo de modificar algún punto en particular. Sin embargo, el Acta también ha sido objeto de cambios radicales que han tenido lugar en muy contadas ocasiones, entre las cuales cabe destacar las enmiendas de la televisión por cable –Acta de Cable de 1984 y de 1992[9]– y el nuevo Acta de Telecomunicaciones de 1996.

 

En su conjunto, estas modificaciones estuvieron orientadas a desregular cada vez más el mercado de medios en los Estados Unidos, lo cual sentó las bases de una concentración mediática y que tomó un gran impulso a partir de la presidencia de Ronald W. Reagan. Desde la década del ’80 en adelante, no sólo aumentó la concentración vertical de los medios –el control del proceso de producción, los canales de distribución y los de exhibición por parte de un mismo grupo-, sino que, además, comenzó a consolidarse la diversificación multisectorial[10]. Este proceso encontró el summit de la permisividad con la sanción del Acta de Telecomunicaciones de 1996.

 

2.2. La desregulación en marcha: el Acta de Telecomunicaciones de 1996

El nuevo documento fue aprobado por el Congreso y firmado por el entonces Presidente William Jefferson Blithe III -mundialmente conocido como Bill Clinton– el 8 de febrero de 1996 y constituye la enmienda más importante del estatuto vigente desde 1934. Su importancia radica en que permitió unificar las heterogéneas resoluciones de la FCC y de los distintos tribunales, con el objetivo de lograr un cuerpo normativo funcional que promoviese la competencia en la provisión del servicio telefónico básico y de una variedad de servicios informativos “mejorados”, entre los cuales se incluía la televisión por cable.

 

El Acta de 1996 abrió un nuevo período en la regulación de la radio y de la televisión en Estados Unidos en relación con el funcionamiento de la FCC, pues hasta la sanción de esta normativa se presuponía que las normas propuestas por dicho organismo eran correctas. Sin embargo, a partir de la sanción del nuevo documento es la FCC la agencia encargada de demostrar, durante las revisiones anuales y bianuales de las normativas, que las mismas son correctas[11].

 

El Acta de Telecomunicaciones de 1996 se erigió, entonces y luego de sesenta años como la legislación que agudizó y perfeccionó la tendencia hacia la concentración en la propiedad de medios en los Estados Unidos. Adoptando la competencia como el carácter básico del mercado de las telecomunicaciones, las modificaciones del Acta dieron lugar a un gran crecimiento de las compañías, al verse levantadas las restricciones que inhibían la entrada de otras empresas al campo.

 

Esta reforma del acta era considerada como un paso necesario, en tanto el crecimiento de las compañías de telecomunicaciones en la última década se había vuelto descomunal. Hasta ese entonces numerosas restricciones y barreras artificiales -impuestas tanto por el Congreso y como por la FCC, y ratificadas por los tribunales- impedían la entrada de nuevas empresas en el creciente sector de las telecomunicaciones. “Estas limitaciones (como las impuestas por el juez Harold Greene en 1984 o las reglas de cross-ownership, entre otras) servían dudosamente al interés público mediante el control de las actividades anticompetitivas de los monopolios. Nuevos jugadores en el campo, así como nuevas tecnologías y aplicaciones, llevaron al Congreso a la decisión de eliminar la mayor parte de estas restricciones[12].

 

El carácter desregulativo y procompetitivo del Acta de 1996 tiene como objetivo principal abrir definitivamente la telefonía a la competencia en el mercado local y de larga distancia. También pretende actualizar la normativa de radiodifusión que, hasta la fecha no había incorporado a la televisión por cable ni a la telefonía móvil. Fundamentalmente, la normativa tiende a relajar profundamente los límites en la concentración de medios, sin eliminarlos del todo; es decir que, modera las restricciones sobre la propiedad de estaciones difusoras y sobre la propiedad recíproca de los medios informativos.

 

Dentro de las modificaciones más importantes impuestas por la normativa encontramos las siguientes:

 

  • se flexibilizan los términos de duración y renovación de licencias;
  • extiende el tope de cobertura del 25% al 35% de la audiencia de los servicios de TV;
  • estipula que las redes de TV podrán poseer un sistema de TV por cable, pero ninguna red podrá adquirir otra red;
  • pone fin al monopolio en el servicio telefónico local, de modo que los consumidores tengan una alternativa en cuanto a los proveedores;
  • se eliminan los límites en la propiedad de estaciones de radio a nivel nacional, pero se conservan los límites en la concentración, dado que se podrán obtener hasta 8 licencias en un mercado con 25 o más estaciones (“grandes mercados”)[13];
  • se llama a la FCC a iniciar un proceso de revisión de las Leyes de Duopolio[14];
  • permite a las compañías de radiodifusión obtener licencias a nivel nacional como nunca antes, debido a que elimina la “Regla 12-12-12”;
  • se eliminan las “Financial Intrest and Syndication Rules (FIN-SYN Rules)”[15];
  • se autoriza a la FCC a otorgar licencias respecto de parte del espectro electromagnético público a cientos de licenciatarios de televisión para promover la transición hacia los servicios de televisión digital[16];

 

Sin embargo, ciertas restricciones fueron conservadas. Entre ellas encontramos la prohibición del duopolio en materia de televisión; la normativa que impide que las compañías de radiodifusión posean servicios de radiodifusión y medios gráficos en un mismo mercado –es decir, se prohíbe la propiedad cruzada- y; se mantiene la prohibición a que una misma compañía posea dos de los primeros 4 servicios de radiodifusión “mejor rankeados”.

 

En suma, el objetivo primordial del Acta es el de eliminar los monopolios en el terreno de las telecomunicaciones y permitir a las compañías competir en áreas que anteriormente les estaban vedadas por reglamentación o por ley. Esto se ve posibilitado, por ejemplo, gracias a la alternativa ofrecida a los subscriptores de televisión por cable, al permitir que compañías telefónicas locales y de larga distancia, y proveedores de televisión por cable entren en el terreno comercial de unos y otros.

 

En otras palabras, el Acta de Telecomunicaciones de 1996 dio el espaldarazo definitivo a los grandes conglomerados mediáticos, al eliminar las trabas existentes a la compra de empresas. La normativa permitió que cualquier empresa pudiese entrar en cualquier negocio de la comunicación y que empresas de distintos sectores, como una compañía de teléfonos y otra de cable, compitiesen.

 

De este modo, las economías que habían permanecido reguladas y con mucha protección durante la década de los `90, comenzaron así una etapa de apertura de mercado. En consecuencia, las grandes empresas buscaron afrontar los retos de un mercado diversificado pero convergente, manteniendo sus ventajas competitivas, a través de alianzas y fusiones como una estrategia a utilizar para convertirse en entidades financieras fuertes y sólidas.

 

En este sentido, el giro que sufrió la regulación con la sanción del Acta de 1996 acompañó el movimiento desregularizador neoliberal y dio lugar a una importante incrementación en la concentración de la propiedad de radio televisión y cable. Su efecto más palpable fue que el número de compañías disminuyó y los medios independientes fueron desapareciendo progresivamente.

 

De acuerdo con Vincent Mosco, una marca de esta época en materia de telecomunicaciones en EEUU es la convergencia espacial de negocios relacionados que forman redes en el mismo espacio físico[17]. Es decir, las empresas de peso se embarcaron en el camino de las fusiones y adquisiciones, como estrategia a seguir en pos de alcanzar el mayor crecimiento posible a nivel global, la maximización del valor de sus acciones y la formación de coaliciones de tipo dominante. Como consecuencia de esta renovada regulación que liberó la propiedad de servicios de radiodifusión en el marco de la convergencia, importantes compañías pudieron asociarse a otras empresas –como lo hizo Time Warner al asociarse con la Turner Broadcasting System-, dando lugar al surgimiento de los más grandes conglomerados de los Estados Unidos.

 

Desde la sanción del Acta de 1996, los dueños de los grupos mediáticos más importantes controlan el 80% de las estaciones de televisión en los 100 mercados más grandes de Estados Unidos, al tiempo que las cadenas poseen el 60% de los 1.700 periódicos del País. Como sostiene Eric Klinenberg, “se desreguló de tal manera el mercado de la difusión radiofónica que el número de propietarios de estaciones disminuyó en un 34% en siete años. Hoy día Clear Channel cuenta ella sola con más de 1200 radios (cuando antes de la desregulación ninguna compañía podía acaparar más de 40 emisoras por todo el país). En algunas ciudades una única empresa posee la  totalidad de las estaciones locales (…). Las cadenas televisivas están en la misma situación[18].

 

De acuerdo con Edward Herman y Robert McChesney, bajo la presidencia de Ronald Reagan había aproximadamente 50 empresas mediáticas principales. Este número disminuyó drásticamente a 10 hacia 1996 y, nuevamente, se redujo a 6 hacia 2001[19]. En 2006, un estudio secreto de la propia FCC que fue publicado por la Senadora Barbara Boxer mostraba que entre 1996 y 2003 el número de estaciones de radio aumentó un 5,9% mientras que el número de propietarios cayó en un 35%[20]. El año 2000 mostró sus números más alarmantes cuando el 77,5% de los ingresos de la radio fueron a parar a las arcas de las cinco compañías multimediáticas más grandes del país[21].

 

En suma, la desregulación iniciada en los EEUU a partir de la segunda mitad de los años ‘70, se orientó fundamentalmente a permitir el desarrollo de la televisión por cable, la televisión paga[22] y la oferta fragmentada de señales, a través de: la eliminación de las restricciones que tenían las empresas de televisión por cable -las cuales pasaron a competir en el terreno de las networks– y, la flexibilización de conjunto de normas que ponían límites a la concentración de empresas en el sector -en los ‘90 la FCC autorizó a las productoras a entrar en el mercado de la difusión y se crearon nuevas networks. Esta desregulación llegó a su momento cumbre con la sanción del Acta de Telecomunicaciones de 1996, la cual abrió definitivamente la puerta a la liberalización del mercado y permitió la consagración de un “régimen de tiburones” -donde las compañías más grandes devoran a las más pequeñas- que progresivamente ha dado lugar a un mercado cada vez más concentrado y menos plural.

 

  1. TIME WARNER: UN GIGANTE DE LAS COMUNICACIONES

En 1946 los hermanos Marx recibieron una carta del departamento legal de la Warner Brothers donde se los intimaba a que no incluyeran el nombre Casablanca en el título de su futura película, anunciada como A Night in Casablanca. La Warner justificó el pedido argumentando que ellos tenían los derechos de Casablanca, clásico protagonizado por Humprey Bogart en 1941. Por lo tanto, el título del nuevo film podría generar confusiones. En una sarcástica respuesta Groucho Marx confesó no saber que los ancestros de los Hermanos Warner habían fundado la ciudad marroquí llamada Casablanca antes de llegar a América, les aseguró que no habría confusiones porque el espectador medio podría, con el tiempo, aprender a distinguir la “sutil” diferencia entre Ingrid Bergman y Harpo (Marx, el hermano de Groucho) y, finalmente, los amenazó con iniciar acciones legales para obligarlos a retirar la palabra Brothers del nombre de su compañía porque “nosotros éramos brothers mucho antes que ustedes lo fueran”. Finalmente la película de los Marx se filmó sin inconvenientes. Sin embargo, la anécdota sirve para graficar la política comercial de una empresa que ya por entonces apuntaba a controlarlo todo.[23].

 

3.1. ¿De qué hablamos cuando hablamos de Time?

La empresa actualmente conocida bajo el nombre Time Warner fue creada el 10 de enero de 1990, cuando Time Incorporated adquirió Warner Comunications, esgrimiendo el argumento de que la fusión constituía “un paso necesario para competir a nivel global, teniendo ventajas respecto de los cambios tecnológicos, políticos y sociales”. Sin embargo, los orígenes históricos de Time Warner se remontan a un pasado de más de ochenta años, a lo largo del cual diversas fusiones y asociaciones –Time Inc., Warner Communications (originalmente Warner Bros. Records Inc.), Turner Broadcasting System, America On Line (AOL)– le fueron dando forma a este gigante multimedios que se nos impone como líder de las comunicaciones a nivel global.

 

Desde sus mismos orígenes, Time Warner fue siempre una corporación innovadora en tecnología, productos y servicios: fue la primera empresa en apostar a los grandes cambios de plataformas como el DVD y el Cable Digital. Desde sus inicios empresariales, el financiamiento de esta empresa fue la publicidad, incorporando con posterioridad la compra de productos como el DVD.

 

Actualmente, este conglomerado con sede en la ciudad de Nueva York y en Willmington (Delaware) es uno de los líderes mundiales en medios y entretenimientos. Especializada en las comunicaciones, la empresa posee divisiones dedicadas a la publicación, la televisión, la cinematografía, Internet y las telecomunicaciones. Sus productos abarcan una amplia gama que incluye servicios interactivos, sitios Web, tecnologías de Internet y servicios comerciales electrónicos; sistemas de video cable y entretenimiento fílmico (películas y producciones televisivas); cadenas de televisión; música (sellos discográficos) e industria editorial (marketing directo y publicaciones de revistas y libros).

 

Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse a partir de ello y que trataremos de dilucidar a continuación es: ¿cómo llegó Time Warner a erigirse como un gigante de las comunicaciones?

 

3.2. Los orígenes: fusiones que hacen historia

El 5 de abril de 1923 los hermanos Albert, Harry, Jack y Samuel Warner –quienes habían emigrado de Polonia hacia Estados Unidos en 1883- fundaron la Warner Brothers. Sin embargo, hacía veinte años que estos hermanos eran parte del negocio cinematográfico: desde que abrieron su primera sala cinematográfica en New Castle, Pennsylvania en 1903, los Warner se fueron labrando un nombre en la industria. El éxito llegaría con la producción de las primeras películas sonoras –entre las que se cuentan Don Juan (1926) y El cantante de jazz (1927)-, que permitieron que la empresa se posicionara durante la primera mitad del siglo XX como una de “las cinco grandes de Hollywood”, junto a otras compañías como Paramount, Metro Goldwyn Meyer (MGM), Universal y Fox.

 

Sin embargo, el poder conquistado por la Warner se vio menguado a partir de la década del ’50. El surgimiento de la televisión y la producción de numerosos telefilmes redireccionó el interés de los espectadores hacia la pantalla chica. También influyó, la aplicación de las leyes antitrust[24] –normas creadas para combatir los trust de comercio y que, entre algunas de sus disposiciones prohibían la integración vertical de la línea producción-distribución-exhibición– que buscaban favorecer el desarrollo de las pequeñas empresas y la posibilidad de que pudieran crecer en un mercado donde “las cinco grandes de Hollywood” habían impuesto su liderazgo gracias a las eficiencias derivadas de la producción a gran escala. En tercer lugar, el avance del Mccarthismo y su “caza de brujas” desencadenaron, entre 1950 y 1956, un extendido proceso de denuncias y listas negras -contra personas sospechosas de ser comunistas- que afectó principalmente a escritores y gente perteneciente al mundo del cine.

 

Sin embargo, la Warner sobrevivió a este difícil contexto y se afianzó, expandiéndose a otros mercados como el de la industria musical. En 1958, Warner Music Group se diversificó y dio lugar a la creación del sello discográfico Warner Bros. Records Inc., que constituye hoy en día uno de los grupos discográficos más importantes a nivel internacional, donde se lo conoce como WEA Internacional Inc.

 

Posteriormente, la compañía ve modificada su composición accionaria cuando, en 1967, Jack Warner vende sus acciones a la empresa Seven Arts, con lo cual la empresa pasa a llamarse Warner-Seven Arts –nombre bajo el cual el grupo adquiere Atlantic Records el mismo año. Luego de adquirir el sello discográfico Elektra Records en 1967, en 1969 Warner-Seven Arts es vendida a Kinney National –cuyos dueños eran propietarios de una empresa funeraria- y se renombra luego como Warner Communications.

 

La década del ‘70 abrió paso a una nueva coyuntura internacional que propició la expansión de las grandes compañías y la diversificación de sus productos. En 1972, una liberalización de las leyes antitrust permite al grupo Warner Communications Inc. reagrupar sus tres compañías discográficas bajo el nombre WEA Records. El acrónimo WEA está constituido por las iniciales de cada una de las tres compañías que conforman el grupo: Warner Bros. Records Inc., Electra Records y Atlantic Records.

 

Posteriormente, bajo la dirección de Steve Ross, la empresa adquirió la DC Comics, la publicación MAD y la mayoría de las acciones del National Bank y de Atari, un gigante del mundo de los videojuegos. Posteriormente, la empresa se asoció con American Express –con lo cual pasó a llamarse, aunque no por mucho tiempo, Warner-Amex Stallite Entertainment– lo cual le permitió crear los canales de televisión MTV, Nickelodeon y Showtime.

 

La década del ’80 propiciaría un nuevo contexto mundial de expansiones generalizadas gracias al crecimiento de la economía global. “La incipiente apertura comenzó a ser reivindicada como la necesaria integración de un mundo que estaba abandonando las economías cerradas para vincularse en un espacio transnacional donde el aumento del comercio exterior y de las inversiones extranjeras eran vistos como un símbolo de vitalidad entre naciones que buscaban fortalecerse mutuamente a través de la competencia que exigía mayor eficiencia y, por lo tanto, mayor productividad. Se apostaba a un salto cualitativo porque la transnacionalización ya no tenía como objetivo un mayor intercambio entre los Estados nacionales sino la conformación de un mercado capaz de trascender las fronteras y licuarlas en su interior. En este contexto, los directivos de la Warner comprendieron que la fusión con otros medios era la única alternativa que tenían para poder competir a escala global.[25]

 

Como consecuencia de la aplicación de esta estrategia de alianzas y fusiones, la Warner se convertiría, desde 1989 en adelante, en la empresa de medios más grande del mundo.

 

La primera fusión tuvo lugar cuando, el 10 de enero de 1990, se creó Time Warner Inc. –valuada por entonces en 18.000 millones de dólares- a partir de la compra de Warner Communications por Time Incorporated[26], la editora líder en el mercado de los Estados Unidos y el Reino Unido y la tercera en importancia en México (publica más de 130 revistas de renombre internacional). En el momento de la fusión, los ejecutivos de Time Inc. –que poseía la señal de cable HBO desde 1972 y una compañía de cable- entendían que el futuro de las telecomunicaciones estaba en el video y en los sistemas de cable, por lo cual buscaron que ambas empresas cooperaran de cerca.

 

Sin embargo, la estrategia fracasó, tanto para una como para la otra empresa, debido a que, “no hubo muchas sinergias” de acuerdo con Bob Daly, codirector del estudio de Warner Brothers en ese momento. A ello se sumaron otros inconvenientes: luego de la fusión, Warner presentó una queja respecto de HBO, en tanto sostenía que ésta demandaba descuentos para comprar sus películas al tiempo que se preparaba para producir películas de modo independiente con el objetivo de obtener el control de la producción fílmica dentro del conglomerado. Por otra parte, HBO acusó a Warner de querer cobrar demasiado por los derechos de las películas que producía. Este acuerdo sería el primero en una larga lista de transacciones no siempre exitosas.

La siguiente fusión, anunciada el 22 de septiembre de 1995, tuvo lugar entre Time Warner y Turner Broadcasting System (TBS), la compañía[27] del magnate norteamericano y creador de numerosas empresas periodísticas y comerciales Robert Edward “Ted” Turner III. La TBS fue fundada en la década del ’70 cuando Ted Turner creó –a partir de la compra de una cadena de televisión de UHF en bancarrota en Atlanta (Georgia)- la primer superestación de televisión (con la transmisión de deportes populares a bajo precio y programas de entretenimiento vía satélite hacia las redes de televisión por cable de todo el territorio norteamericano): esta innovación se convirtió rápidamente en una herramienta muy rentable que aceleró el desarrollo de esta forma de transmisión en Estados Unidos. Luego, la década del ’80[28], le abriría las puertas de su mayor éxito: la creación de la Cable News Network (CNN), que se convertiría en la primera emisora de televisión con una programación dedicada exclusivamente a presentar noticias durante las 24 horas del día[29].

De acuerdo con los ejecutivos de Time Warner, el objetivo principal de la fusión radicaba en recuperar el liderazgo en el sector de las comunicaciones, el cual había quedado en manos de la, por entonces, nueva megaempresa: Walt Disney Company – Capital Cities / ABC Inc.[30]. Otro de los objetivos apuntaba a establecerse en el mercado internacional de las comunicaciones como una empresa global. Dicha meta se lograría al “combinar los canales globales de Turner (CNN, TNT, Cartoon Network) con HBO Internacional, canal líder de televisión paga en el mundo, y Warner Channel para asaltar el mercado global a través de los sistemas de TV por cable y satélite, pues el fuerte de Time Warner ha sido la producción de programas y canales[31].

 

Cinco años más tarde la historia se repitió, intentando una nueva fusión con miras a un objetivo específico: el mercado de Internet en permanente auge y expansión. Las operaciones comerciales de la empresa se orientaron, entonces, hacia una expansión de los contenidos por medio de la digitalización de la comunicación. Esta nueva estrategia permitiría al conglomerado la “difusión de un sistema de medios tecnológicamente integrado, en el cual los procesos y productos son desarrollados en múltiples plataformas, las cuales permiten una diversidad de contenidos y medios de expresión dentro de una misma red de comunicación global/local[32].

 

Siguiendo este presupuesto, el 10 de enero de 2000 se anunciaba la fusión más grande de la historia en materia de medios de comunicación, con una capitalización de 350.000 millones de dólares. La misma se materializaría un año después cuando América On Line (AOL) adquirió Time Warner, dando lugar al “gigante” conocido mundialmente como AOL – Time Warner[33]: la primera compañía de medios y comunicación totalmente integrada del siglo XX.

 

Ahora bien, ¿quién era AOL?, y ¿por qué su alianza con Time Warner llevó a la conformación de este “gigante” de las comunicaciones?

 

AOL nació en mayo de 1985 en la ciudad de Delaware como Quantum Computer Services, con el objetivo de llevar información online y otros servicios a clientes a través de los módems de las PC. Su negocio de base incluyó servicios de comercio electrónico, marcas Web, tecnologías de Internet y servicios interactivos. La empresa ofrecía un servicio on line llamado Q-Link, dirigido a los propietarios de las computadoras Commodore –que pronto comenzaría a dar pérdidas. En 1989, Q-Link cambió su nombre al de America On Line y pasó a ofrecer un servicio de carácter exclusivo para MacIntosh. De este modo, el servicio de AOL fue presentado como un servicio de chat para los usuarios de computadoras Apple, lanzamiento que incluyó prestaciones de e-mail, juegos y foros de interés especiales[34].

Durante los ’90 la empresa se convirtió en el mayor proveedor de Internet de los Estados Unidos –logrando aproximadamente más de 22 millones de abonados para principios del año 2000- y en un icono de los servicios de Internet a nivel global. En 1996 y bajo el nombre AOL Internacional, lanzó sus servicios en Alemania –al aliarse con Bertelsmann-, Reino Unido, Canadá y Francia. Luego, en 1998 la empresa formó -junto al banco brasileño Itaú- AOL Latin America (AOLA en el NASDAQ) con presencia en Puerto Rico, México, Brasil y Argentina. Finalmente, en 1999 se lanzó AOL Hong Kong y en el año 2000 AOL Argentina y AOL México.

 

Para principios de 2001 la compañía ofrecía los siguientes servicios on line: el portal www.aol.com, Buddy List (para mensajería instantánea), AOL Instant Message (AIM), ICQ, Netscape, WebCrawler, CompuServe, MovieFone, Spinner, Winamp, SHOUTcast, AOL Music y Music Net (las cuales constituyen una join venture creada conjuntamente con Real Networks, EMI y BMG, para bajar música a través de Internet), DMS y, MapQuest.

 

Para esa época, AOL brindaba servicios en más de 7 idiomas para aproximadamente 23 millones de suscriptores –superando con creces los abonados del MSN de Microsoft– en 15 países, obteniendo de ello ingresos por 4.8 millones de dólares al tiempo que sus utilidades alcanzaron los 762 millones de dólares.

 

Su situación económica y su creciente expansión a nivel global hicieron que los ejecutivos de Time Warner pusieran el ojo en esta empresa y en los beneficios que podrían derivarse de una fusión con ella. Por ese entonces, Time Warner había decidido unirse con AOL debido a que esta empresa poseía una estrategia de Internet -de la cual la Warner carecía-, y un tipo de negocio que los ejecutivos de Time Warner visualizaban como de carácter central en la competencia futura. Parecía, entonces, que uno de los objetivos del gigante de medios era hacer desaparecer la frontera entre la televisión e Internet en cuanto a la similitud de los contenidos. De este modo y, en aras de afrontar los desafíos del nuevo siglo, teniendo como objetivo una mayor penetración en el mercado y un aumento de las ventas, la empresa sacrificó su autonomía en manos de AOL.

 

Así, en 2001 se concretó lo que se considera como la operación más grande de la historia de los Estados Unidos: la compra de Time Warner por parte de AOL por la suma total de 107.900 millones de dólares y la consecuente conformación de AOL – Time Warner[35]. Lo que se presentaba como la compañía más poderosa de comunicación y ocio del planeta tendría, entonces, unos ingresos que rondaban los 30 millones de dólares derivados de sus intereses en cine, televisión por cable, Internet, industria discográfica y prensa especializada.

 

A la cabeza de este megaemprendimiento de 82.100 empleados (70.000 de AOL y 12.100 de Time Warner) estarían Steve Case –el gran responsable de la fusión, por entonces CEO de AOL- como Presidente, y Gerard M. Levin -CEO de Time Warner-, como Director General. Además, Ted Turner pasaría a ser el Vicepresidente del conglomerado y, Richard Parsons –presidente de Time Warner- y Bob Pittman –presidente de AOL- compartirían el cargo de Chief Opperating Officers.

 

La fusión fue considerada como un hecho histórico para ambas compañías por Steve Case, quien manifestó que en AOL siempre consideraron que su misión “era hacer de Internet el centro de la vida de la gente, como el teléfono o la televisión, y (la adquisición de Time Warner) es una oportunidad que únicamente se tiene una vez en la vida para convertir una promesa en realidad[36]. Por su parte, Gerard M. Levin, destacó que la combinación era estratégica debido a que “acelerará la transformación digital de Time Warner y contribuirá a desarrollar el proceso de acceso instantáneo y sin límites a cualquier forma de comunicación[37].

 

Dicha adquisición –permitida por el Acta de Telecomunicaciones de 1996– no sólo estuvo sujeta a las decisiones de los accionistas de ambas compañías, sino que, también, dependió de la aprobación de las autoridades antimonopolio norteamericanas e internacionales. El megaacuerdo debió ser autorizado por el Congreso de los Estados Unidos, la FCC, la FTC y la Comisión Europea.

 

En el Congreso, las discusiones fueron muchas y muy prolongadas, pues esta fusión tuvo más opositores y detractores que aliados entre los diferentes actores sociales que participaron del proceso -muchas empresas y organizaciones de consumidores consideraban a esta maniobra como un atentado a la libertad de expresión. Un ejemplo muy claro del tipo de lobby que se estaba llevando a cabo tuvo lugar cuando el entonces Presidente de la FCC, Michael Powell, fue censurado por votar a favor de la fusión. Esta drástica y severa decisión se debió a un claro conflicto de intereses. Su padre, el General Colin Powell -por aquel entonces uno de los miembros más destacados de la administración de George W. Bush, en donde desempeñaba el cargo el Secretario de Estado- poseía acciones en AOL, ya que formaba parte de su Consejo Directivo. El día antes de la votación final, realizada el 11 de enero de 2001, Colin Powell dimitió como miembro del Consejo de AOL, pero conservó opciones de compra de la empresa por más de 8 millones de dólares como pago por sus servicios[38]. Michael Powell fue acusado de dejar pasar el acuerdo comercial entre AOL y Time Warner sin un examen minucioso del mismo, lo cual llevó a que las acciones de su padre en la compañía aumentaran de valor en 4 millones de dólares. Como supieron decir los titulares de muchos noticieros con motivo de la fusión, “las conexiones con el mundo empresarial, principalmente con grandes corporaciones y multinacionales, de la mayoría de los miembros del gabinete de George W. Bush y de los puestos más importantes de la Casa Blanca, son realmente preocupantes[39].

 

No obstante las numerosas quejas de la sociedad civil, la FCC aprobó la fusión con ciertas condiciones, en pos de proteger el mercado de Internet de alta velocidad y lograr un acceso abierto a los sistemas de mensajes instantáneos[40] -entre otros objetivos-, en tanto AOL constituía, por ese entonces, la empresa líder en materia de Internet. Por su parte, la Comisión Federal de Negocios (FTC) -que regula los negocios de televisión por cable-, dio el visto bueno a esta operación y la aprobó sujeta a ciertas condiciones, entre las que se destacaba la obligación de permitirles a las empresas competidoras de AOL – Time Warner, el acceso a su red de servicios de cable.

 

Sin embargo, tiempo después de realizada la operación, los ejecutivos de Time Warner descubrieron que la compañía que alguna vez llegó a ser la joya de la corona de las empresas de Internet -por sus perspectivas de desarrollo en una coyuntura en que las empresas .com tenían un grado de valoración en la bolsa más alto, comparadas con empresas tradicionales, en el mercado de la “nueva economía”- se convirtió rápidamente en un salvavidas de plomo.

 

En el año 2002, las acciones de las .com cayeron bruscamente y la empresa tuvo que declarar pérdidas por 98.696 millones de dólares, como resultado de la caída en las ventas y la desvalorización de sus activos[41]. Como consecuencia de ello, Time Warner decidió trabajar con “sinergias corporativas” y, en octubre de 2003 las siglas AOL abandonaron el nombre de la empresa[42].

 

Esta postura ha implicado un cambio completo de filosofía por parte de la Warner, que muestra el modo en que la industria de los medios de comunicación ha empezado a dejar de lado las ideas dominantes de hace apenas unos años, dando lugar a que las compañías comiencen a dividirse. En consecuencia, Time Warner “ha dejado de pedirles a sus filiales que colaboren entre sí: en vez de “sinergias”, sus directivos hablan ahora de “adyacencias”.La nueva mentalidad incluye vender negocios que no ganan suficiente dinero y separar otras unidades en empresas nuevas[43].

 

Cuatro años después, Nick Nicholas -director general de Time Inc.-, concluyó que la fusión había sido un error. La adquisición de AOL por parte de Time Warner en 2001, fue considerada como una de las peores acciones en la historia empresarial a causa de los miles de millones de dólares en capital de accionistas que se destruyeron.

 

Pese a los reveses que sufrió Time Warner en los últimos años, está compañía sigue siendo líder del mercado global por el valor real de muchos de sus activos, los cuales fueron adquiridos en el contexto de la especulación financiera, pero que aún garantizan importantes ingresos, más allá de las pérdidas amortizadas a nivel contable.

 

3.3. Time Warner hoy: estrategias de división para sortear la crisis mundial

La crisis económica que golpea al mundo, no hace más que reflejarse en los balances de las compañías de medios y en sus nuevas estrategias, ya no de “sinergia empresarial” sino de división y separación. Es el caso de la empresa de comunicación y entretenimientos Time Warner, la cual registró pérdidas por 15.957 millones de dólares al cierre del año comercial 2008 -en comparación con el cierre que se observó en el año 2007, cuando las ganancias de la compañía habían ascendido a 4.387 millones de dólares.

 

Tabla N° 2: Ingresos Totales de Time Warner 2006-2008[44]

 

INGRESOS TOTALES* 2008 2007 2006
AOL 4.165 5.181 7.786
CABLE 17,200 15.955 11.767
PELÍCULAS 11,398 11.682 10.625
REDES 11,154 10.270 10.113
PUBLICACIONES 4,608 4.955 4.952
TOTAL 46,984 46.482 43690

Elaboración: Propia

*Los valores son en millones de dólares

(Incluye dentro de cada división suscripciones, publicidad contenido y otros).

 

Observando los números de la Tabla N° 2, se puede realizar una lectura individual de las dos divisiones que más cambios presentaron en estos tres años: AOL y los servicios de Cable.

 

Para la división AOL, el 2008 fundamentalmente presenta cuantiosas pérdidas. Sus principales bajas se encuentran representadas por las suscripciones de los usuarios: mientras que en 2006 AOL había registrado a la suscripción de consumidores por 5.784 millones de dólares, en el año 2007 el monto se redujo considerablemente a 2.784 millones de dólares, volviendo a disminuir en 2008 a un total de 1.929 millones de dólares.

 

La división de servicios de Cable mantuvo un crecimiento constante a nivel general, que muestra un énfasis mayor en el traspaso del año 2006 al 2007. En ese entonces, las suscripciones al cable pasaron de 11.103 millones de dólares a 15. 088 millones de dólares. El incremento de los suscriptores en el año 2008 no fue tan significativo, pero logró alcanzar un monto de 16.302 millones de dólares. De igual modo, el crecimiento de los ingresos por publicidad no fue muy significativo entre 2006 y 2007, donde se pasó de un ingreso a de 664 millones de dólares a 867 millones de dólares, registrándose en 2008 un abrupto crecimiento de 9.898 millones de dólares.

 

Las nuevas estrategias han permitido que la empresa se mantuviera firme y en la cumbre a pesar del impacto negativo que tuvo la fusión con AOL en 2001. En 2008, los ingresos de la compañía ascendieron a 46.984 millones de dólares, lo cual representa el incremento del 1% respecto al ejercicio del año anterior.

 

Tabla N° 3: Ganancias Operativas de Time Warner 2006-2008[45]

 

GANANCIAS OPERATIVAS* 2008 2007 2006
AOL 1.147** 2.013 1.894
CABLE 11.782** 2.766 2.179
PELÍCULAS 823 845 784
REDES 3.118 3.015 2.727
PUBLICACIONES 6.624** 907 881
CORPORATIVOS 380** 594** 1.144**
OTRAS 35 3** 14**
TOTAL 15.957** 8949 7303

Elaboración: Propia

*Los valores son en millones de dólares

**Estos valores representan las perdidas que se produjeron.

 

La recesión en Estados Unidos (y en el mundo) y la consecuentemente abrupta caída de las ventas publicitarias llevó, entre otras cosas, a la contracción del consumo -por ejemplo en la compra de DVD`s- y al creciente número pérdidas que se han presentado en empresas como Time Warner durante 2008.

 

Como se observa en la Tabla N° 3, la división de películas de la compañía registró una disminución de las ventas de un 2,4 %. La división de publicaciones presentó una pérdida de 6.624 millones de dólares y la unidad de Internet (AOL) cerró con una pérdida operativa de 1.147 millones de dólares. Acompañando la crisis mundial, la división de Cable también cerró negativamente, con 11. 782 millones. En suma, mientras que los negocios del grupo –según la Tabla N° 2– alcanzaron los 46.984 millones de dólares, en 2008 la Warner registró pérdidas operativas por 15.957 millones de dólares.

 

En la actual coyuntura de crisis global y caída de los mercados internacionales, Time Warner ha dejado a un lado sus estrategias de fusión, para dar lugar a operaciones de división y separación de las divisiones de sus negocios tradicionales. La Warner parece entender por otro lado que el camino para enfrentar la crisis es generar nuevos mercados y desprenderse de aquello que no genere las ganancias esperadas. En este sentido, las divisiones y los despidos programados de empleados dan cuenta del contexto de crisis mundial en cual Time Warner, al igual que otras compañías de medios, está tratando de mantenerse a flote.

 

En febrero de 2009 la FCC autorizó un pedido de Time Warner realizado en abril de 2008, en el cual se solicitaba la separación de Time Warner Cable, para que la compañía pudiese simplificar sus “complejos negocios. En 2007, Time Warner Cable había pasado a ser una entidad separada para la cotización en bolsa, en la cual Time Warner tenía una participación mayoritaria. A pesar de las múltiples objeciones a esta división[46] –que sostenían que ambas empresas se beneficiarían entre sí, dando lugar a una situación de desigualdad frente a la concreción de los acuerdos de programación-, la resolución de la FCC señaló que “no hay razón para creer que una empresa intentará favorecer a otra (…) ambas empresas tendrán directorios y estructuras de management absolutamente independientes[47].

 

Sin embargo, esto no significa que Time Warner haya dejado totalmente de lado la realización de alianzas estratégicas con otras compañías. En el actual contexto de crisis global, la empresa se está abocando progresivamente a la búsqueda de nuevos mercados y maniobras de expansión que le permitan sortear las dificultades e insertarse más cómodamente en esta coyuntura de nuevas tecnologías y experiencias de comunicación.

 

En marzo de 2009 Adobe Systems Inc. y tres compañías de Time Warner Inc. (TBS, Warner Bros. Entertainment y HBO) firmaron una alianza estratégica para promover el desarrollo de la próxima generación de experiencias en video y medios de comunicación. De acuerdo con John Loiacono, Presidente Senior de la unidad de negocios de Soluciones Creativas de Adobe, “las audiencias on line están redefiniendo la manera de consumir el contenido de medios y exigen experiencias personalizadas sobre sus sistemas de escritorio[48]. Las compañías tienen la intención de utilizar las soluciones de video y la plataforma flash de Adobe para ofrecer experiencias diferenciales a los consumidores de contenido de HBO, TBS y WBE sobre múltiples plataformas de distribución. Las compañías también colaborarán para desarrollar la administración de derechos digitales en la web y en los sistemas de escritorio en soluciones de medición de metadatos y audiencias para mejorar los contenidos. De acuerdo con Scott Teissler, Director de Tecnología de TBS, “esta alianza de desarrollo multifacético con Adobe fue ideada para promover y ejemplificar el tipo de funciones ubicuas de entrega de medios que necesitamos para satisfacer al consumidor y apoyar el modelo de negocios basado en contenidos[49].

 

Finalmente, otra de las consecuencias de esta crisis que atraviesa la empresa es el recorte salarial y de empleados que trabajan en la compañía. Jeffrey Bewkes, CEO de Time Warner, ha anunciado a principios del mes de febrero recortes de aproximadamente 1.500 puestos de trabajo para el año 2009[50].

 

En suma, las nuevas estrategias del conglomerado no sólo tienen que ver con su recientemente accidentada historia de fusiones, sino también con un contexto de crisis global que afecta a todas las grandes empresas por igual. Para noviembre de 2008, sólo en EEUU la crisis ya había llevado al desempleo al 6.5% -su tasa más alta en 14 años y medio- aumentando el número de desempleados en 2.8 millones de personas en todo un año[51]. Con excepción de los sectores de salud y educación –los únicos que tuvieron un cierto crecimiento en este contexto de recesión- el sector de las telecomunicaciones tiene frente a sí un futuro incierto y camina hacia delante buscando un puerto seguro en medio de la tormenta global.

 

  1. Time Warner y la sociedad

Los conglomerados creadores de contenidos, como Time Warner, cumplen un rol estratégico en la sociedad, construyendo identidades globales, regionales y locales. Es preciso que el Estado tenga en cuenta esta particularidad a la hora de regular su accionar pues, tal como lo señalan Amelia H. Arsenault y Manuel Castells, a pesar que “el capital es global, las identidades son locales[52].

 

Las exigencias de crecimiento y expansión continuas se manifiestan en la forma en la que se ha desarrollado el sector de las comunicaciones en Estados Unidos. La constante “tendencia a la internacionalización se ha extendido en las últimas décadas, no sólo por la búsqueda de nuevos mercados, sino por los beneficios derivados de la producción en áreas con mano de obra más barata y con una regulación gubernamental y financiera menos estricta[53]. Por ejemplo, en el caso de Time Warner, la mayoría de los contenidos que produce en relación con estos nuevos mercados no son excesivamente caros, son fáciles de generar, y dan lugar a importantísimos beneficios publicitarios –a lo cual se añade el atractivo de los dibujos animados y las noticias 24 hs., adaptadas al público al que van dirigidas.

Lo que hoy está en juego es la competencia real en el libre mercado y ésta no se reduce al número de medios de comunicación, sino que se refiere específicamente a la diversidad de contenidos.

La FCC al redactar el Acta de Telecomunicaciones de 1996, consideró como uno de sus objetivos la revalorización de lo local y de la diversidad, teniendo en cuenta la existencia de usuarios múltiples dentro del extenso territorio norteamericano. El objetivo era garantizar, de una u otra forma, que las estaciones ofrecieran programas que apuntaran a la población local, tratando de posibilitar que las ciudades más pequeñas contaran con, por lo menos, un canal local.

Time Warner, se caracteriza por desarrollar contenidos apuntados a lo local y a sus diferentes grupos. En los EEUU, una gran cantidad de habitantes son latinos y de habla hispana, por lo que este multimedio -siguiendo la lógica de la rentabilidad y, sin dejar de lado el tan mencionado localismo- desarrolló contenidos dirigidos a este público. Esto se llevó a cabo con estrategias de programación por sectores de interés y programas educativos bilingües. Un claro ejemplo de la inclusión por parte de esta compañía se llevó a cabo durante el año 2008 y enero – febrero de 2009, cuando la empresa lanzó una campaña educativa para que todos los usuarios pudieran afrontar el apagón analógico con suficiente conocimiento y pudiendo aprovechar las nuevas tecnologías.

 

Este proceso involucra no sólo al Gobierno y a los grandes conglomerados, sino que también implica la participación de otros actores como los tribunales, la sociedad civil y el lobby de los regulados, quienes funcionan a su vez como contralor de la FCC en su labor de promotora del cambio. A modo de ejemplo, el Gobierno de Barak Obama destinó 650 millones de dólares adicionales para que el cambio no fuera traumático y, además, aceleró la entrega de cupones a la sociedad civil para la compra de los decodificadores. Las cadenas de televisión no se quedaron atrás e implementaron campañas de información con el objetivo de no perder a sus televidentes.

 

Por supuesto, en este proceso se observa una fuerte subordinación de lo cultural a lo económico, en donde la cultura aparece como productora de mercancía; ya que el objetivo de esta campaña educativa no era sino que la comunidad tanto de habla inglesa como de habla hispana siguiera conectada y no perdiera la señal cuando se concretase la transición.

 

Sin embargo, a pesar de que la digitalización de la televisión se completó el 17 de febrero de 2009, recién el 12 de junio se llevó a cabo el tan esperado –y a veces, temido- “apagón analógico”. A pesar de los recaudos tomados por la FCC[54], el fin del proceso de transición hacia la tecnología digital continúa provocando grandes inquietudes tanto en la sociedad civil como en el gobierno, ya que una gran cantidad de hogares aún no se encuentran preparados para el cambio. De acuerdo con los especialistas en la materia, el apagón analógico ya dejó sin TV a casi 3 millones de hogares en EEUU, pues gran número de hogares no tiene cable ni televisores preparados para captarla[55].

 

En consecuencia, el Gobierno norteamericano extendió el programa de ayuda a la transición hasta julio, que concede hasta dos cupones de 40 dólares por hogar para la adquisición de cajas convertidoras. “Las industrias de cable y satélite confían en que parte de los hogares que se quedaron sin señal acaben suscribiéndose a algún servicio de televisión pago[56].

 

Se observa que la participación de los consumidores está garantizada por las normativas vigentes, pero lo más importante tal vez, es que los consumidores participan en el espacio que se les ha dado. En el caso del apagón analógico en EEUU, más que la dimensión sociocultural y el bienestar de la sociedad civil, es el ámbito comercial el que ha sido priorizado: “el apagón se tradujo en un incremento de las ventas de televisores, que aumentaron un 32 por ciento en lo que va de año, según la Asociación de Electrónicos de Consumo[57].

 

El ciudadano-consumidor es el actor principal dentro de esta dimensión cultural, por su participación activa en el proceso ya sea desde el ámbito regulatorio, participando en la sanción de las normas o emitiendo sus opiniones. Aunque no siempre valorada democráticamente por quienes ocupan una posición dominante en el mercado, esta figura del ciudadano-consumidor es el foco de todas las políticas que se llevan a cabo en la Sociedad de la Información. Esta situación se ve profundizada con el creciente proceso de digitalización de los contenidos que posiciona al ciudadano como receptor-productor de contenidos, lo cual se vislumbra como una nueva oportunidad de acceso y participación ciudadana.

 

Como señala Octavio Gettino, “cada mercancía cultural tiene un valor de uso ligado a la personalidad del o de los creadores o trabajadores culturales que la han concebido. El papel del industrial consiste en transformar un valor de uso único y aleatorio en uno de cambio múltiple y efectivo[58]. En este sentido y, retomando las estrategias de Time Warner para con sus clientes, se puede observar que el multimedio intenta dar un giro a la producción cultural ofreciendo a los consumidores la posibilidad de individualizar la recepción y la producción de los contenidos.

 

 

  1. Conclusiones

 

La fusión de empresas es una actividad muy común, que se viene observando en el mundo hace varias décadas, que fortalece los negocios incrementando sus ventas a través de una mayor penetración en el mercado incorporando nuevas facilidades y beneficios, generando también la internacionalización de los contenidos. Tal fue el caso de las diversas fusiones que Time Warner ha llevado adelante desde su susrgimiento.

 

A pesar de que las alianzas que realiza no siempre resultan como lo esperado, este conglomerado multimediático renueva sus estrategias continuamente, en relación al mercado en el que se desenvuelve, a los cambios que en él se suscitan y a las nuevas posibilidades que éste ofrece, subordinando las más de las veces la producción de contenidos a las “nuevas oportunidades”.

 

Influyendo a su vez en la producción e implementación de políticas de comunicación, y empujando la balanza según las conveniencias del multimedio, este gigante mediático zigzaguea por medio de una normativa no siempre muy firme en busca de una mejor posición en el mercado mediático. Tal como se observó cuando el Congreso y los organismos antimonopolio de los EEUU debatieron la fusión de Time Warner con AOL, la política y la ley muchas veces son superadas por el lobby empresarial y quedan limitadas a la esfera de “lo técnico”, al tiempo que la población se resigna a ver cómo su “pluralidad” de fuentes queda restringida a un grupo cada vez más concentrado de medios y empresas “fusionadas” entre sí.

 

Las apariencias de diversidad y pluralidad no son más que eso, simples apariencias. Lo que aparenta ser de naturaleza diversa no hace más que responder a una única voz y lo que parece ser una transparente decisión de incorporar nuevas culturas al mapa de contenidos del multimedio no es más que el resultado de un objetivo económico. No es la integración cultural ni la pluralidad de voces un fin en sí mismo, sino un camino necesario en pos de una meta muy clara: mayor beneficio económico.

 

A pesar de ello, multimedios como Time Warner se cuentan entre los principales impulsores del cambio y las nuevas tecnologías. Constantemente el conglomerado genera nuevas alianzas estratégicas para promover el desarrollo de la próxima generación de experiencias en video y medios de comunicación, apuntando a la apertura de nuevos mercados, promoviendo un “rol proactivo” del consumidor -ya que promoviendo la digitalización de la información y de la comunicación, los consumidores pueden generar su propio contenido, pueden elegir la plataforma para su emisión, con costos muy bajos para la empresa- y desarrollando nuevas plataformas de expansión.

 

La pregunta que nos hacemos frente a ésto es: ¿por cuánto tiempo más el binomio ciudadano-consumidor va a seguir priorizando la primer parte de la fórmula?

 

“La cultura popular estadounidense

no elimina las culturas locales,

las absorbe y redefine[59].

 

NOTAS

[1] News Corporation se estableció en Estados Unidos en la década del ’80, al mismo tiempo que su director y principal accionista, el influyente magnate australiano Rupert Murdoch –de marcada orientación política conservadora- obtuvo la nacionalidad norteamericana.

[2] De acuerdo con el analista Robert McChesney estas empresas son consideradas como el primer “oligopolio global de los medios” debido al creciente nivel de concentración que expresan al interior de la industria cultural.

[3] La Comisión Federal de Comunicaciones fue creada por el Acta de Telecomunicaciones de 1934 y es el máximo órgano regulador de las telecomunicaciones en Estados Unidos, ya que tiene a su cargo la reglamentación de las comunicaciones interestatales e internacionales por radio, televisión, teléfono, satélite, y cable en todos los 50 estados, el Distrito de Columbia, y los territorios de los Estados Unidos.

Entre las funciones más relevantes de la FCC se encuentran: establecer los requerimientos para obtener licencias de estaciones asegurando la competencia; permitir al libre mercado determinar costos publicitarios, gastos, costos de equipamiento, y elección de programas y; evaluar las calificaciones del futuro titular de licencia -teniendo en cuenta que el mismo debe actuar a favor del interés público, la conveniencia y la necesidad. La FCC no posee facultades para pronunciarse respecto de la falsedad de los mensajes publicitarios emitidos por una estación de radiodifusión, ya que dicha función está delegada por ley a la Comisión Federal de Comercio (FTC).

El organismo está dirigido por cinco comisionados nombrados por el Presidente y ratificados por el Senado. De los cinco comisionados, sólo tres pueden pertenecer al mismo partido político y ninguno puede tener interés financiero en negocios relacionados con la Comisión. Al inicio de cada gestión, uno de los comisionados es seleccionado por el Presidente de los Estados Unidos para que actúe como Presidente de la Comisión (El actual Presidente Barak H. Obama ha elegido a Julius Genachowsky como nuevo Presidente en sustitución de Kevin Martin -quien había sido nombrado por el Ex Presidente George W. Bush en diciembre de 2004).

Actualmente, la FCC trabaja con miras a objetivos estratégicos en las áreas de banda ancha, competencia, regulación del espectro, medios de comunicación, seguridad pública y seguridad nacional y, modernización de la FCC. De acuerdo con el Reporte de Desempeño y Rendición de Cuentas publicado por la misma FCC en 2008, la agencia trabaja en pos de promocionar el desarrollo de servicios de banda ancha; desregular en aquellos lugares donde hay competencia; mejorar la seguridad pública y nacional; asegurar la viabilidad del Fondo del Servicio Universal; promover un uso eficiente del espectro y; revisar la regulación en materia de medios para fomentar la competencia y la diversidad. Además, la agencia y sus diversas oficinas desarrollan e implementan programas regulatorios, procesos de solicitudes para licencias y otras presentaciones, analiza quejas, conduce investigaciones y participa de las audiencias.

[4] La Administración Nacional de Información y Telecomunicaciones es una de las oficinas del Departamento de Comercio de los Estados Unidos y constituye la principal consejera del Presidente en materia de políticas de información y telecomunicaciones –rol que a menudo desempeña junto a otros organismos del Poder Ejecutivo, para desarrollar y presentar la posición de la Administración sobre estas cuestiones. Desde su creación en 1978, la NTIA, además de representar el Poder Ejecutivo tanto a nivel nacional como internacional de las telecomunicaciones y actividades de política de información, administra también el uso federal del espectro; lleva a cabo investigaciones e ingeniería en materia de telecomunicaciones -incluyendo la solución de problemas técnicos de telecomunicaciones para el gobierno federal y el sector privado- y; administra la infraestructura y los servicios públicos de telecomunicaciones.

[5] De acuerdo con el Artículo 43 (Sección 3: Definiciones – Título IV) del Acta de Telecomunicaciones de 1996, se entiende telecomunicaciones como “la transmisión, entre determinados puntos especificados por el usuario, de información elegida por el usuario, sin modificaciones en la forma o el contenido de la información tanto enviada como recibida. (En el original: TELECOMMUNICATIONS – The term `telecommunications’ means the transmission, between or among points specified by the

user, of information of the user’s choosing, without change in the form or content of the information as sent and received.)

[6] Esta normativa reemplazó el Acta de Radio de 1912, que había otorgado poderes regulatorios sobre las comunicaciones por radio a la Secretaría de Comercio y Trabajo. Esta acta no mencionaba la radiodifusión y limitaba todas las comunicaciones privadas de radio a lo que hoy se conoce como Banda AM. El Acta de Radio de 1927 pretendía “regular todas las formas de transmisiones y comunicaciones de radio interestatales e internacionales en los Estados Unidos, sus territorios y posesiones; para mantener el control de los Estados Unidos sobre la totalidad de los canales de transmisiones radiales interestatales e internacionales; y para proporcionar el uso de tales canales -pero no para su posesión por individuos, firmas o corporaciones- por períodos limitados de tiempo, bajo licencias concedidas por la autoridad Federal, siendo que ninguna de dichas licencias será utilizada para crear derecho alguno, más allá de las condiciones y períodos de licencia”. (En el original: “That this Act is intended to regulate all forms of interstate and foreign radio transmissions and communications within the United States, its Territories and possessions; to maintain the control of the United States over all the channels of interstate and foreign radio transmission; and to provide for the use of such channels, but not the ownership thereof, by individuals, firms, or corporations, for limited periods of time, under licenses granted by Federal authority, and no such license shall be construed to create any right, beyond the terms, conditions, and periods of the license”. RADIO ACT 1927.

http://showcase.netins.net/web/akline/pdf/1927act.pdf Pág. 1.)

[7] Con anterioridad a la década del ‘30, aproximadamente el 98% de las comunicaciones telefónicas eran de carácter intraestatal, lo cual justificaba la suficiencia de un sistema basado en la jurisdicción estatal. Sin embargo, el crecimiento de los operadores telefónicos, y el subsiguiente aumento de las comunicaciones interestatales llevaron a que el Congreso modificase el sistema de regulación de las telecomunicaciones, en pos de brindarle mayor preponderancia a la jurisdicción federal sobre a la estatal.

[8] El Acta de Telecomunicaciones de 1934 estableció la creación de la FCC como agencia independiente del Gobierno de los Estados Unidos, para que asumiese la reglamentación de las comunicaciones interestatales e internacionales, por radio, televisión, teléfono, satélite y cable en la totalidad del país y la regulación del uso del espectro por parte de los gobiernos estatales y locales, en calidad de sucesora de la Comisión Federal de Radio (FRC) y de la Comisión de Comercio Interestatal (ICC).

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Acerca de mariaclaraguida

Profesora de Educación Media y Superior en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Especialista en telecomunicaciones y políticas públicas de información y comunicación. Docente e investigadora. Asesora en el Honorable Senado de la Nación. Ver todas las entradas de mariaclaraguida

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