Educación y TIC: el Programa Conectar Igualdad.com.ar y sus potencialidades

Por Paula de la Fuente, Ana I. Guérin, María Clara Güida y Martín Pérez Antelaf / Septiembre 2011.

 

En el presente artículo  nos proponemos abordar el impacto de las TIC en la educación -como espacio de múltiples relaciones sociales en el cual se accede en forma compleja a un capital acumulado y que posee un papel esencial en la constitución de los sujetos sociales en su calidad de ciudadanos- analizando, en particular, la implementación del Programa “Conectar Igualdad.com.ar”, en tanto política pública central del pilar educativo de la Estrategia de Agenda Digital Argentina, en el marco global de la Sociedad del Conocimiento.

 

La sociedad actual exige que la escuela proporcione a sus estudiantes una cultura (…) que les permita ser ciudadanos bien informados, capaces de entender las cuestiones propias de una sociedad tecnológica; para ello se hace necesario un cambio en los enfoques y contenidos, así como en las metodologías de enseñanza tradicionales.”[1]

 

  1. INTRODUCCIÓN

La presente ponencia forma parte de un trabajo de investigación más extenso, que tiene por objetivo analizar el diseño e implementación de políticas digitales en la Argentina, en el contexto latinoamericano de desarrollo digital, en el marco general de la Sociedad del Conocimiento[2].

El mismo implica abordar las especificidades de dichas políticas, su implementación a partir de la estructuración de una agenda digital estratégica de carácter nacional, su puesta en práctica y sus consecuencias e impacto tanto en la administración pública como en la sociedad civil, en el marco general de esta “sociedad transparente o de cristal” que gradualmente ha ido surgiendo y desarrollándose como resultado de la revolución tecnológica y el advenimiento de la llamada “era digital”.

Bajo el título “La Estrategia Digital en Latinoamérica: agenda(s) digital(es) para la construcción de un país digital en la Sociedad del Conocimiento. Estudio comparado.” el proyecto tiene como objetivo explorar y analizar la elaboración y puesta en ejercicio de los planes de desarrollo digital implementados en cada uno de los países latinoamericanos, en pos de realizar un análisis comparativo del proyecto de país que, con miras a la Sociedad del Conocimiento, se encuentra contenido en los mismos, en sus metas, fines, modos de aplicación y resultados.

Para ello, tomamos como eje de análisis la noción de agenda digital, como política pública para profundizar el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (en adelante, TIC) en tanto eje impulsor del progreso de un país o región determinada[3].

Partimos de la conceptualización de que la implementación de políticas públicas digitales, en tanto Políticas de Estado permiten modernizar el Estado y aumentar la transparencia del sector público; incrementar la competitividad nacional y reducir las diferencias regionales de desarrollo; aumentar la equidad, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades; optimizar la eficiencia de las políticas sociales y; enriquecer las diversas identidades culturales; entre otros aspectos.

En la ponencia analizaremos la implementación del Programa “Conectar Igualdad”, dependiente del Plan Nacional de Inclusión Educativa, que forma parte del conjunto de las políticas educativas de la Argentina del siglo XXI, en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, siempre teniendo en cuenta la ejecución de una agenda digital que englobe todos los aspectos vinculados a promover la digitalización, la inclusión, el acceso y la participación.

 

  1. LA EDUCACIÓN PARA LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

El presente trabajo se enmarca, entonces, en el contexto general de una nueva Era, la de la Sociedad del Conocimiento, nacida de la Revolución Digital y su consecuente Revolución del Conocimiento. Nos encontramos, actualmente, en una “situación de tránsito (…) propiciado por la convergencia de tres ramas industriales (Telecomunicaciones, Informática y Medios de Comunicación) desencadenada por la digitalización[4].

El rasgo distintivo de esta nueva sociedad hacia la cual estamos transitando es el hecho de que, como afirma Henoch Aguiarlas personas crecen por su saber (…) lo menos importante en la sociedad tecnológica es la técnica, lo que la técnica permite. Porque la técnica no ha nacido por otra cosa sino por la capacidad de conocimiento de la gente[5]. De acuerdo con este autor, “el principal generador de valor económico es el saber, el valor agregado intelectual a las cosas y a las acciones[6].

En este contexto, la educación, en tanto espacio de múltiples relaciones sociales en el cual se accede en forma compleja a un capital acumulado y que posee un papel esencial en la constitución de los sujetos sociales en su calidad de ciudadanos activos[7], adquiere una importancia primordial. El nuevo escenario de la globalización económica, tecnológica y cultural ha generado una serie de transformaciones complejas que poseen un impacto directo sobre los procesos educativos, en tanto los mismos son sumamente permeables a los procesos culturales y sociales del entorno.

El advenimiento de la Sociedad del Conocimiento y la consecuente mediación estructural de las tecnologías digitales en los procesos cognitivos nos exige con una urgencia cada vez mayor que incorporemos “la cultura del permanente intercambio con los demás, de informaciones, de conocimientos y de proyectos[8], puesto que las nuevas problemáticas, lenguajes, horizontes de la vida educativa y de sus actores requieren modular nuevas perspectivas de lo común a partir de una valoración de la experiencia en torno al conocimiento.

En este sentido, una nueva mirada de y desde la educación se vuelve imperativa, dado que estas transformaciones evidencian “el pasaje de la centralidad cultural del sistema educativo a diversas formas de reforma del mismo y reubicación en un campo nuevo[9]. Es por ello que, a continuación, abordaremos el impacto de las TIC en la educación argentina analizando, en particular, la implementación del Programa “Conectar Igualdad.com.ar”, en tanto política pública central del pilar educativo de la Estrategia de Agenda Digital Argentina.

 

  1. EL PILAR EDUCATIVO EN LA ESTRATEGIA DE AGENDA DIGITAL ARGENTINA

El 7 de mayo de 2009, el Poder Ejecutivo Nacional sancionó el Decreto Nº 512, que aprueba el Documento Base de Estrategia de Agenda Digital Argentina, a la cual considera como una “estrategia nacional de inclusión digital y apropiación de los beneficios de la Sociedad del Conocimiento”.

El documento encuentra su punto de partida en una visión particular que sintetiza los principios esenciales de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI), elaborados en Ginebra en 2003: entiende que el individuo se encuentra en el centro de la Sociedad de la Información y el Conocimiento y debe apuntarse a su desarrollo a través del uso de las TIC. En tanto se considera que estas últimas permiten “la mejora de la calidad de vida, la generación y transformación de los servicios que impulsen la competitividad, la igualdad de oportunidades, la inclusión social, la democratización de la información y del conocimiento y su producción, enriqueciendo al mismo tiempo la identidad cultural del país” desde la misión de la agenda digital se busca favorecer su uso y apropiación, así como los cambios sociales que se requieran en pos de su aprovechamiento.

Como podemos observar, el foco está puesto en la cuestión educativa: en tanto se entiende que la Sociedad del Conocimiento no se apoya únicamente en las máquinas y la tecnología sino en las capacidades humanas, las políticas implementadas buscan centrarse en la “puesta en valor del capital humano (…) en brindar competencias a las personas para apropiarse de la tecnología, mejorarla y actuar con ella”.

La agenda digital se propone, entonces, eliminar la brecha tecnológica, impulsar el desarrollo de los sectores vinculados a lo digital y posicionar a la Argentina en un lugar destacado en la Sociedad del Conocimiento. Para lograrlo, estipula la necesidad de encarar simultáneamente cinco ejes temáticos considerados como estratégicos y transversales: infraestructura y conectividad, contenidos y aplicaciones, capital humano, financiamiento y sostenibilidad y marco legal.

De dichos ejes, el tercero apunta al fortalecimiento de las capacidades de los sujetos para el uso y generación de conocimiento sobre y por medio de TIC, trabajando intensivamente en las áreas de educación, alfabetización y capacitación. La actualización de las currículas y la formación de recursos humanos especializados en TIC son dos de las metas más relevantes a las que apuntan las iniciativas contenidas en este eje.

Asimismo, directa e indirectamente, la mayoría de los ejes de acción apuntan fundamentalmente a fortalecer la cuestión educativa, en tanto la agenda considera que las transformaciones globales que han impactado en la sociedad, el gobierno y el mundo laboral, tienen un peso fundamental en la educación[10].

Ahora bien, la particular selección de ejes de acción y sus contenidos específicos da cuenta de una determinada toma de posición teórica en el campo en cuestión: una cosmovisión profundamente marcada por la Teoría del Capital Humano, cuyo supuesto base es considerar a la educación y la formación como una elección e inversión racional que los individuos realizan, con el fin de incrementar su eficiencia productiva y sus ingresos[11].

 

  1. EL PROGRAMA “CONECTAR IGUALDAD.COM.AR”: BREVE RESEÑA

El Programa “Conectar Igualdad.com.ar”, creado por el Decreto Nº 459/10, forma parte, desde el 6 de abril de 2010, del Plan Nacional de Inclusión Educativa (PNIE), a cargo de la Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente del Ministerio de Educación[12] y constituye uno de los tantos programas que busca dar continuidad a las acciones que, desde hace unos años, se están desarrollando en nuestro país en materia de alfabetización digital.

Esta política de inclusión digital de alcance federal busca reducir las brechas digitales existentes entre los info-ricos y los info-pobres, así como también mejorar los niveles de desarrollo nacional. Es por ello que su objetivo principal es que todos los alumnos y docentes de escuelas secundarias, de educación especial y de institutos de formación docente tengan, en tres años, una computadora portátil[13].

Los alumnos podrán llevarse la netbook a su hogar; sin embargo, corresponde a cada institución escolar determinar los casos en los cuales ciertos niños tendrán restricciones al respecto[14]. Con el objetivo de incentivar a los jóvenes a terminar sus estudios secundarios, los estudiantes que concluyan el nivel medio podrán, como “premio de egresados”, devenir propietarios de dichas computadoras.

Además de influir en la vida de las familias de cada uno de los alumnos que reciba una netebook[15], este programa busca perfeccionar y aggiornar los métodos de enseñanza a partir de la adecuación de las formas de trabajo en el aula a la inserción de las TIC. Se tiende, por tanto, a un acercamiento a los intereses, necesidades y demandas de los alumnos, que comporta una revalorización y mejora en la calidad de la enseñanza secundaria que, al mismo tiempo:

  • Acompañe los procesos de transformación mundial que conlleva la Sociedad del Conocimiento.
  • Implique modificaciones no sólo culturales, sino también pedagógicas e institucionales que tengan en cuenta las particularidades de los alumnos.

La implementación del mentado Programa se da, entonces, en el marco del “perfeccionamiento de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) [que] ha abierto nuevas posibilidades para dinamizar y vigorizar las diferentes acciones que se realizan, ya que la utilización de la computación propicia el enriquecimiento de datos, una mejor comprensión de lo aprendido, el planteamiento de interrogantes en el alumno, quien, siempre que sea bien dirigido, se acercará más a la formulación de hipótesis, a la búsqueda de argumentos, al planteamiento de problemas, a la toma de posición ante conductas negativas y a la adopción de posturas adecuadas en función de lo que la sociedad demanda de él. Precisamente para favorecer este proceso (…), la escuela debe integrar también la nueva cultura: alfabetización digital, fuente de información, instrumento de productividad para realizar trabajos, material didáctico, instrumento cognitivo[16].

Se produce, entonces, un cambio en las formas en las que los alumnos procesan la información. Como afirma Aguiar, “el sujeto activo de esta digitalización no es la técnica, sino la persona, que es quien acumula, apropia y personaliza la información[17].

 

  1. LOS DOCENTES Y LAS TIC EN EL ESPACIO ÁULICO

La Era Digital trae aparejados cambios fundantes, tales como la economización del tiempo y la ruptura de las distancias espaciales. “Si la comunicación era unidireccional y de masas, ahora es multidireccional, fragmentada e hipertextual. (…) Modificamos nuestra forma de producir e interpretar cultura, dejando una sociedad conformada por volúmenes pesados, para ingresar lentamente a otra, cuya unidad de medición cualitativa es el bit, virtual y liviano” (Montagu, Pimentel y Groisman, 2004: 56 y 57).

En otras palabras, se están produciendo procesos de descentramiento y destemporalización respecto de la noción de saber: las TIC transforman el proceso educativo en un “continuo” y los determinantes duros del dispositivo escolar se flexibilizan cada vez más. El aula tradicional[18] da paso a nuevas construcciones del espacio áulico, en las cuales predomina la co-construcción de saberes. Como afirma una de las docentes entrevistadas durante el proceso, el uso de las TIC en el aula “facilita el seguimiento y complejiza el armado de las actividades, en el sentido del tiempo requerido… eso lo cambia todo” (Mabel Capellán, Profesora de Ciencias Económicas y Trabajo en la Escuela Comercial Nº 24 D.E. 14, Paternal).

De acuerdo con Montagu, Pimentel y Groisman, “desde el punto de vista académico, con los nuevos desarrollos se están modificando las pautas de la relación enseñanza-aprendizaje. La variedad y la densidad del material educativo existente en las redes han impulsado notablemente todos los mecanismos de autoaprendizaje. Hay que (…) canalizar positivamente las nuevas perspectivas que se abren en el campo educativo[19].

Siempre fue una relación tensa la que se estableció entre las TIC y la educación. El desafío, ahora, está en poder vincular las TIC al ámbito educativo. Sin embargo, los planes no deben ser aislados ni espasmódicos, sino que deben estar enmarcados dentro de una política integral -o agenda digital nacional-.

Lo digital está modificando cuantitativamente las cosas, de manera tal que imponen también un cambio cualitativo[20]. Así como el aprendizaje mediante libros sustituyó al aprendizaje por prácticas, en la actualidad ya se está pensando en la manera de integrar definitiva y significativamente a las TIC en un nuevo proceso de enseñanza.

El documento base[21] del Programa “Conectar Igualdad.com.ar” contempla la necesidad de un diseño integral a nivel curricular, tanto en relación con los contenidos a impartir a los estudiantes, como con la actividad y capacitación de los docentes participantes en él. En efecto, la brecha digital no implica sólo un escollo económico o infraestructural, sino también una problemática de orden cognitivo y cultural.

Como afirman Carlavan, Godoy, Iedwab, Radrizzani y Vilar, “la diferencia entre acceder o no acceder hace que estemos de un lado u otro de la llamada “brecha digital” (relacionada con la disponibilidad de los elementos tecnológicos) y de la “brecha cognitiva” (relacionada con los conocimientos necesarios para el uso)[22].

Consecuentemente, es menester entender que las TIC no constituyen una “solución mágica” y que su simple provisión a la población no solucionará las brechas existentes hoy en día, especialmente la brecha cognitiva. En otras palabras, no basta con garantizar el acceso, sino que el mayor desafío constituye la reducción de la brecha cognitiva en pos de alcanzar una reducción real de las diferencias. Para ello, es imprescindible “desarrollar líneas de trabajo para la alfabetización digital y la alfabetización informacional, enmarcadas en la apropiación significativa de las tecnologías, la gestión de la información y la generalización de los aprendizajes, para que su uso brinde posibilidades concretas de empoderamiento, favoreciendo la inclusión social mediante la inclusión digital[23].

Los procesadores pensados para la experiencia del Programa “Conectar Igualdad.com.ar” permiten una interconexión docente/dicente que a la vez que simplifica ciertos procedimientos dentro del aula, complejiza inevitablemente otras prácticas, a saber: “se simplifica el de buscar algunos cuentos para leer, etc (…) se complejiza a veces el ver que todos estén en la página que se indica” (Cristina Morel, Profesora de Literatura y Castellano en la Escuela Técnica Nº 26.).

En este sentido, Mariano Palamidessi apunta que “las visiones hegemónicas a nivel internacional sostienen que las tecnologías de la información y la comunicación pueden proporcionar nuevas formas de producir, intercambiar y utilizar conocimientos y aplicar las oportunidades de formación[24].

Empero, en el análisis de este trabajo nos apartamos de las visiones extremas – desde el enfoque apocalíptico al integrado- acerca de la incorporación de TIC al aula, teniendo en cuenta que aquellas plantean un nuevo escenario que produce una transformación en la manera en la que los docentes deben organizar el proceso educativo, así como en la educación de los alumnos.

Con el surgimiento y la consolidación de los Estados nacionales “la escuela se constituyó como un ámbito que debía tomar distancia del mundo social para corregirlo, mejorarlo, moralizarlo. El universo escolar se afirmó como un espacio de legalidad propia, relativamente cerrado a las amenazas del mundo[25].

Con la llegada de la Sociedad del Conocimiento, la escuela pierde ese lugar de exclusividad en la esfera cultural, ya que diversos flujos y redes de comunicación atraviesan las experiencias de los estudiantes, y les permiten estar en contacto- y producir- otros procesos de la realidad, más allá de los abordados en del espacio áulico.

El proceso de enseñanza-aprendizaje se redefine progresivamente: se ha creado un nuevo espacio educativo continuo y a distancia; los contenidos son distribuidos a través de diversos flujos globales; y el trabajo en el aula tiende a ser colaborativo entre estudiantes y docentes. “La informática requiere una sobrecarga de trabajo para explorar software y planificar actividades. Muchas veces ese tiempo no es incluido en la jornada oficial del trabajo del profesor, y conduce a desistir del uso de la tecnología.

Es completamente engañoso pensar que la computadora, sólo por el mero hecho de procesar rápidamente grandes cantidades de información, se volverá una rápida solución que aliviará la carga del trabajo docente. Por el contrario, la incorporación de TIC al proceso de enseñanza/aprendizaje exige un período de transición (capacitación, uso y apropiación, entre otras cuestiones) durante el cual se espera haya una integración de las nuevas tecnologías con los medios anteriores y una expansión de las experiencias ofrecidas a los alumnos, con una nueva elaboración de contenidos y actividades.

Siguiendo esta línea de pensamiento, “hay que considerar el deseo del docente en no resistirse al cambio que conlleva un giro muy interesante dentro de la práctica docente. A principios del 2006 se notó una marcada resistencia, hoy gracias la implementación del Programa ‘Conectar Igualdad’, los docentes están más entusiasmados y se disponen a aprender porque, de lo contrario, la brecha generacional entre los estudiantes y profesores en torno al eje tecnológico sería imposible de sobrellevar” (Susana Morales, Directora 1º Categoria, Escuela: Centro Polivalente de Arte – Santa Rosa, La Pampa). Aquí resulta clave el incentivo que genera el mentado Programa en tanto política pública, para que los docentes -inmigrantes digitales en su mayor parte- desarrollen nuevas formas de enseñar e intercambiar saberes.

En este sentido, pese a los supuestos alusivos a que las TIC facilitan el trabajo en el aula, creemos que esto no resultaría siempre así, ya que “hay que hacer una distinción entre un docente innovador y uno indiferente. Este último puede usar la netbook para que los alumnos trabajen navegando todo el tiempo sin control. El docente innovador, por otra parte, sabe que el estudiante de hoy es un ser creativo, veloz, que le gusta la combinación del conocimiento escolar con el de la realidad” (Susana Morales). En este sentido, asumimos que “la presencia de TIC altera también las relaciones de poder en la sala. (…) Las prácticas colaborativas son fundamentales en el uso de las TIC, especialmente cuando se trata de estimular y dar soporte a los profesores…[26].

Consecuentemente, afirmamos que el Programa debería tener en cuenta las opiniones de los docentes, en pos de generar capacitaciones atractivas y útiles para la enseñanza, que puedan, transdisciplinariamente y mediante un trabajo conjunto, resolver los problemas que se suscitan. Uno de los inconvenientes derivados del modelo 1 a 1 es que, muchas veces, se pierde la interacción grupal. Como afirman algunos docentes: “los pibes quieren trabajar cada uno con una compu y no comparten la misma para trabajar en grupo… o sea, no quieren dejar la modalidad 1 a 1 que les da una libertad completamente diferente dentro del aula” (Fernando Toppino, Profesor de Biología en la Unidad de Producción Rural de E. E. A. Nº 1 Escuela de Enseñanza Agropecuaria – CUARTEL VIII San Pedro, Provincia de Buenos Aires).

En suma, sabemos fundamental el inquirir sobre cómo es recepcionado ese cuerpo de nuevos saberes, que se presentan en contraposición con una tradición escolarizada, iluminista, con parámetros morales y culturales otros. Sin embargo, el mero uso de los ordenadores no resuelve el problema: asumimos que la efectiva formación sobre cómo operar una computadora ni siquiera constituye el comienzo de un nuevo paradigma cultural.

 

  1. A MODO DE CIERRE

¿Qué rol debe ocupar la escuela y más específicamente los docentes? Para poder enfrentar los desafíos que propone la Sociedad del Conocimiento y revalorizar la dimensión educativa, las instituciones educativas deben aggiornarse incorporando la alfabetización multimedia.

A su vez, los docentes deben actuar como mediadores entre la forma tradicional de transmisión y las TIC, incorporándolas a la dinámica del aula y, a su vez, adaptando los contenidos determinados por la currícula a los inevitables cambios que se vienen sucediendo. Sin embargo, como afirma Silvia Bacher, la incorporación de equipamiento tecnológico en las aulas no garantiza una mejora en la calidad educativa ni una innovación tecnológica y, a veces, ni siquiera inclusión. “En escenarios en que las aulas son testigo de profunda desigualdad en términos de calidad, las tecnologías parecen funcionar como ansiolíticos para una sociedad demandante, sin notar que lo que falta es el software del para qué[27].

Vivir, entonces, en la Era Digital implica adaptarse aprendiendo a utilizar estos nuevos medios. Los nuevos medios per se no influyen en las conductas de los hombres, ni cambian costumbres, el problema radica en la utilización que se haga de ellos y en la manera en que se capacite a la sociedad para su uso.

Asumimos que hoy en día somos partícipes voluntarios e involuntarios de un mundo cuyas improntas culturales están marcadas por el crecimiento vertiginoso de los procesos de digitalización. Por tanto, la reflexión sobre las maneras en que la nueva cultura digital afecta a la comunicación en la sociedad contemporánea, y los problemas que surgen a partir de ese intercambio, han devenido en objetos de estudio para el ámbito de las ciencias sociales. “La integración de la cultura digital por medio de las tecnologías de la información ha determinado una abrumadora expansión de los servicios virtuales (intangibles) en oposición al mundo objetual (tangible)[28].

Consideramos que la conformación de las experiencias áulicas debe ser un proceso de retroalimentación permanente ya que “tanto los alumnos como los docentes son sujetos de la determinación curricular, hacedores del currículum[29]. El currículum diario o currículum vivido se construye en el aporte que realizan tanto el docente como el dicente, o sea, cada uno de los participantes del encuentro pedagógico: la posibilidad de apertura a concepciones diferentes tiene que ser algo presente para la integración de vivencias varias. Son notorias las competencias diversas que poseen los estudiantes secundarios en el entorno virtual y respecto de la nueva Web 2.0, competencias a tener en cuenta a la hora de propiciar nuevas prácticas escolares.

Llegados a este punto, diremos que en el ámbito educativo se hace necesario asumir una posición activa frente a los nuevos objetos tecnológicos que se nos presentan. Podemos sintetizar nuestra postura en las palabras de Bacher: “si las pantallas que se suman a la nueva cultura educan a pesar de ellas mismas y si las audiencias aprenden de las pantallas aunque no se percaten, entonces es necesario comprender el sentido profundo de la educación[30].

[1] Botta Gioda, Rosana; Etcheverry, Nilda y Reid, Marisa (2006). “Integrando las TIC y la modelización matemática en el aula”. En Ministerio de Educación – Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) (2006). Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Cómo introducir su utilización en la educación secundaria. Buenos Aires. Pág. 56.

[2] Algunas de las formulaciones aquí vertidas integran desarrollos de publicaciones previas: Guérin y Güida (2009); Güida y Pérez Antelaf (2009); De La Fuente, Guérin y Güida (2010); Guérin, Güida y Pérez Antelaf (2010); De La Fuente, Guérin, Güida y Pérez Antelaf (2011).

[3] En este sentido, entendemos que la implementación de una agenda digital constituye una herramienta de gran importancia en la consecución del crecimiento y desarrollo -no sólo económico, sino también político y sociocultural- de la sociedad y en logro de una mayor igualdad e inclusión social.

[4] Prado, E. (2010) “Del flojo al stock. Desafíos de la digitalización para las políticas de comunicación” en Instituto de Estudios sobre Comunicación – R.T.A. S.E. (2010) Pensar los medios en la era digital. Ed. La Crujía, Buenos Aires. Pág. 33.

[5] Aguiar, H. (2010) “Lo digital en la Sociedad del Conocimiento” en Instituto de Estudios sobre Comunicación – R.T.A. S.E. (2010) Pensar los medios en la era digital. Ed. La Crujía, Buenos Aires. Pág. 56.

[6] Aguiar, H. (2007) El futuro no espera. Políticas para desarrollar la Sociedad del Conocimiento. Ed. La Crujía, Buenos Aires. Pág. 33.

[7] Consideramos el concepto de ciudadanía activa en contraposición a la ciudadanía nominal en los términos de Isabelino Siede.

[8] Aguiar, H. (2007). Op. Cit. Pág. 31.

[9] Carli, S. (2004) “Pensar la educación. Dilemas del presente y conceptos disponibles”. En Revista Tram(p)as de la Comunicación, Investigación en Comunicación y Educación. Límites, alcances y perspectivas. Año 3, N° 29, septiembre 2004, pp. 44-51. Ed. Periodismo y Comunicación – Facultad de Periodismo y Comunicación Social Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Buenos Aires. Pág. 2.

[10] Quienes tuvieron a su cargo la presentación del plan presidencial consideran que “el volumen creciente de información disponible, el crecimiento exponencial del número de usuarios de Internet, la tendencia de los usuarios a apropiarse de la red y generar una voz pública como nunca antes en la historia de las sociedades son algunos de los rasgos que presenta el siglo XXI”.

[11]La Teoría del Capital Humano, haciendo uso de microfundamentos, considera que el agente económico (individuo) en el momento que toma la decisión de invertir o no en su educación (seguir estudiando o no) arbitra, entre los beneficios que obtendrá en el futuro si sigue formándose y los costos de la inversión (por ejemplo, el costo de oportunidad -salario que deja de percibir por estar estudiando- y los costos directos -gastos de estudios). Seguirá estudiando si el valor actualizado neto de los costos y de las ventajas es positivo. En efecto, como se puede apreciar la Teoría del Capital Humano considera que el agente económico tiene un comportamiento racional, invierte para sí mismo y esa inversión se realiza en base a un cálculo” (Destinobles, 2006).

[12] Los organismos públicos encargados de llevar a cabo este Programa son cuatro: el Ministerio de Educación de la Nación, habida cuenta de su experiencia en un programa similar (“Un Alumno, Una Computadora”); el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, que será el encargado de asistir en las escuelas en lo que respecta a infraestructura y soporte de las comunicaciones; la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES); y la Jefatura de Gabinete de Ministros que, junto al anterior, se encargará de realizar la convocatoria y licitación del Programa.

[13] De esta forma, se estima que alrededor de 3 millones de estudiantes secundarios de escuelas públicas tendrán en el año 2012 su propia computadora portátil. Esto significa equipar tecnológicamente a más de 13 mil colegios y casi 200.000 docentes, lo cual implica una inversión total aproximada de 750 millones de dólares, de los cuales 90 millones corresponden a inversión en infraestructura, conectividad y capacitación.

[14] Sin embargo, el documento base del programa no aclara cuáles serán esos niños ni bajo qué condiciones se establecerán dichas restricciones.

[15] Según el apartado “características de los equipos” que figura en el portal oficial del Programa “Conectar Igualdad”, las netbooks que se entregarán estarán diferenciadas de acuerdo con la edad de los alumnos. Hay computadoras portátiles también preparadas para ser utilizadas por chicos con capacidades diferentes. Estas computadoras tienen un software de seguridad que, en caso de robo, extravío o uso excesivo fuera de la institución educativa, inutiliza su funcionamiento. Por tanto, la computadora deberá conectarse de manera periódica con el router de la institución. Además, para poder utilizar la computadora, el alumno deberá registrarla en el Portal Educativo que se encuentra conectado con bases de datos de ANSES.

[16] Rodríguez, Otoniel Martín; Cordero Plata, Neisy y Fortún Gutiérrez, Sonia Bárbara (2009) “El uso de las TIC en el vínculo Cultura-Educación”. En: Revista Digital Sociedad de la Información Octubre 2009 1/7, Nº 17. Pág. 3. Disponible en: http://www.sociedadelainformacion.com

[17] Aguiar, H. (2010). Op. Cit. Pág. 55.

[18] Discurso que, según Pablo Pineau, junto a los modelos áulicos del liberalismo y del positivismo, ordenó las prácticas educativas cotidianas desde principios del siglo XIX a partir de la implementación del método simultáneo o gradual (basado en los niveles primario, medio y universitario); la organización temporo-espacial de la práctica de enseñanza; el control y moldeado de los cuerpos dóciles; y el posicionamiento del docente en un lugar privilegiado como “distribuidor de saberes”; entre otros.

[19] Montagu, A.; Pimentel, D. y Groisman, M. (2004) Cultura Digital. Comunicación y sociedad. Ed. Paidós, Buenos Aires. Pág. 131.

[20] Aguiar, H. (2010). Op. Cit. Pág. 55.

[21] Propone “reducir las brechas digitales, educativas y sociales en toda la extensión de nuestro país” y, también desarrollar “contenidos digitales que se utilicen en propuestas didácticas y se trabajará en los procesos de formación docente para transformar paradigmas, modelos y procesos de aprendizaje y enseñanza”.

[22] Botta Gioda, R. et. al. (2006). Op. Cit. Pág. 54.

[23] Botta Gioda, R. et. al. (2006). Op. Cit. Pág. 56.

[24] Palamidessi, Mariano (2006) La escuela en la sociedad de redes. Una introducción a las tecnologías de la informática y la comunicación en la educación. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Pág. 13.

[25] Palamidessi, Mariano (2006). Op. Cit. Pág. 18.

[26] Botta Gioda, R. et. al. (2006). Op. Cit. Pág. 25.

[27] Bacher, S. (2009) Tatuados por los medios. Dilemas de la educación en la era digital. Ed. Paidós, Buenos Aires. Pág. 39.

[28] Montagu, A.; Pimentel, D. y Groisman, M. (2004) Op. Cit. Págs. 128 y 129.

[29] Caruso, M. y Dussel, I. (1998) De Sarmiento a Los Simpsons. Cinco conceptos para pensar la Educación Contemporánea. Ed. Kapelusz, Buenos Aires. Pág. 82.

[30] Bacher, S. (2009). Op. Cit. Pág. 74.

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Acerca de mariaclaraguida

Profesora de Educación Media y Superior en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Especialista en telecomunicaciones y políticas públicas de información y comunicación. Docente e investigadora. Asesora en el Honorable Senado de la Nación. Ver todas las entradas de mariaclaraguida

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